Este mes decidimos habitarnos con plena presencia cada vez que nos entregamos al mat de yoga.
Sin buscar ser otros, sin pretender " cambiarnos " aceptamos el desafío de encontrar en cada practica la posibilidad de recordar quienes somos cuando dejamos de resistirnos, de obligarnos, de violentarnos y nos permitimos simplemente ser. Respetando nuestro cuerpo de hoy, nuestra energía disponible, nuestro pulso interno, nuestra capacidad para auto-regularnos, auto-escucharnos, sin presiones ni metas pre - establecidas.
Invocamos a cultivar nuestra transformación desde lo que ya somos y teniendo como base el camino recorrido, sin olvidar nuestros pasos, nuestras raíces, nuestro pasado. No iniciamos este proceso desde cero, sino que reconocemos e integramos nuestras vivencias y experiencias para desde allí comenzar.
El inicio de un año nuevo suele vivirse como un umbral: algo termina, algo comienza. Desde el yoga, ese pasaje no se fuerza ni se apura; se habita con conciencia. La transformación no ocurre por el simple cambio de calendario, sino por la calidad de presencia con la que entramos en el nuevo ciclo.
La transformación puede en un gesto, una palabra, un movimiento, Respirar, movernos, detenernos: pequeños gestos que ordenan lo interno y permiten que lo nuevo llegue sin violencia. Estamos abiertos y despiertos; solo nos guia la posibilidad real de enriquecer nuestro propio vinculo interno para desde alli poder transformar nuestra manera de relacionarnos, con nosotros, con los demás, con nuestro entorno y con la vida misma.
El cuerpo aprende nuevos caminos:
- pasa de la rigidez a la disponibilidad
- del esfuerzo excesivo a la eficiencia
- del control a la escucha
No se trata solo de ganar fuerza o flexibilidad, sino de refinar la percepción: sentir dónde sostener y dónde soltar.
Con la repetición consciente:
- la mente se aquieta
- las reacciones se suavizan
- aparece un espacio entre estímulo y respuesta
Ahí, la práctica se vuelve un laboratorio interno donde aprendemos a observar sin juzgar, a permanecer incluso cuando algo incomoda.
A través de la respiración, el ritmo y la atención:
- la energía deja de dispersarse
- se ordena
- se enraíza
La práctica transforma cuando nos devuelve al eje, cuando nos permite estar de pie en lo que somos, incluso en medio del cambio.
Cada asana es una metáfora:
- las torsiones enseñan a mirar diferente
- los equilibrios, a confiar
- las posturas de pie, a habitar nuestro lugar
- los descansos, a no hacer nada para ser
♡ El año nuevo, como la práctica, nos invita a volver al centro, a comenzar sin apuros, a confiar en los procesos lentos y verdaderos.
La transformación sucede cuando caminamos a tiempo con el cuerpo, la respiración y el corazón alineados. y por sobre todo cuando no empujamos el cambio, sino lo acompañamos.
Con todo mi cariño
Pía