¿Descansar?
¿Descansar?... ¿Un dejar de hacer para encontrar neutralidad?
¿Descansar?... ¿La recompensa después de una jornada intensa de trabajo?
¿Descansar?... ¿Un espacio para el no hacer?
¿Descansar?... ¿Una cualidad que podemos cultivar en nuestra vida?
¿Descansar?... ¿Una capacidad que puede entrenarse?
Cuando nos referimos al descanso, seguramente la primera imagen que viene a nuestra mente es la de irnos a la cama al finalizar el día.
Intentar pensar el descanso como una cualidad que puede estar presente en todas nuestras actividades es algo muy diferente.
Dejar de sostener. Darnos cuenta de que no todo depende de nosotros. Que la vida sigue sucediendo aun cuando estamos inmersos en mil complicaciones. Que, de algún modo, lo que sucede también tiene algo para mostrarnos. "Por algo será", "todo pasa por algo"... Son frases que muchas veces nos repetimos cuando la vida no se presenta como quisiéramos.
Podemos acercarnos a la posibilidad de descansar también en las posturas, en los movimientos, en nuestro trabajo, nuestras rutinas, en permitirnos reconocer la diferencia entre tensión y fuerza; entre exigencia y posibilidad; entre necesidad y miedo.
Uno de los Niyamas de Patañjali nos habla de Īśvara Praṇidhāna: reconocer que existe una fuerza más grande que nosotros, una inteligencia natural que sostiene y ordena la vida. Podemos darle el nombre que queramos: la naturaleza, el universo, Dios o simplemente la vida.
La idea de que descansar es aprender a distinguir entre el esfuerzo necesario y el esfuerzo que nace de la costumbre, de la exigencia o del miedo, nos abre una nueva posibilidad.
Muchas veces creemos que descansar es simplemente dejar de hacer. Sin embargo, el verdadero descanso aparece cuando dejamos de sostener aquello que no nos corresponde cargar.
Retomando a Patañjali, Īśvara Praṇidhāna nos invita justamente a eso: a reconocer que no todo depende de nuestra voluntad. Hay una parte del camino que requiere nuestra presencia, nuestro compromiso y nuestra acción; pero también hay una parte que necesita confianza y entrega.
Descansar es dejar de luchar con cada instante. Es permitir que la respiración respire, que el cuerpo encuentre su propio ritmo y que la mente no tenga que resolverlo todo.
En las prácticas de este mes de julio, cada exhalación puede convertirse en un pequeño acto de entrega. Soltar la necesidad de hacerlo perfecto, de llegar más lejos, de controlar el resultado. Confiar en que el cuerpo sabe, que la respiración guía y que la vida también sostiene cuando dejamos de tensarla y exigirla.
Quizás el descanso más profundo no llegue cuando todo esté resuelto, sino cuando aprendamos a descansar incluso en medio de la incertidumbre.
Que tengamos una hermosa práctica de yoga, dentro y fuera del mat. Que cada respiración nos recuerde que también podemos descansar mientras vivimos.
Con todo mi cariño
Pía