Los sentidos son el puente de conexión entre nosotros mismos y el mundo.
Son tan importantes para percibir estímulos como para la autoregulación, la memoria y la identidad.
Podemos dividirlos en sentidos externos e internos.
Sentidos externos:
El sentido del TACTO es nuestro primer lenguaje, antes que las palabras, siempre nos dice la verdad.
- Cuando un bebe nace lo primero que necesita son brazos que lo reciban, lo toquen, lo reconozcan, lo amen.
- El sentido del tacto es una de las formas más directas y primitivas que tenemos para experimentar el mundo exterior.
- A través de la piel percibimos temperaturas, texturas, vibraciones, presión, dolor, placer.
- El tacto nos ayuda a ubicarnos en el espacio, a sentir los limites del cuerpo, y a vincularnos con el entorno y con otros seres.
- Este sentido esta profundamente entrelazado con nuestras emociones y vivencias.
El sentido del OIDO en yoga es la puerta a la escucha profunda. No solo percibimos sonidos externos como la respiración, los mantras o la guía del maestro, sino también el pulso interno del cuerpo y el latido del corazón. ( aquí aparece el sentido de la interocepción). Cultivar la auto escucha interna nos ayuda a entrar en pratyahara (la retracción de nuestros sentidos hacia adentro), profundizando la atención hacia nuestras "voces " internas.
- Existe una gran diferencia entre oír y escuchar. Oír es un proceso fisiológico: el oído capta ondas sonoras y el cerebro las interpreta; en cambio escuchar es un acto consciente. Escuchar es elegir prestar atención no solo al sonido, sino a su sentido, a su origen, a la vibración que genera en el cuerpo y en la mente. Escuchar implica presencia y apertura: no solo recibo el sonido, sino que me dejo tocar por él.
Aunque en la práctica física de asanas el GUSTO no sea el protagonista, se conecta con el yoga a través de la consciencia alimentaria (ahimsa, saucha).
- La boca y la lengua también participan en bandas ( cierres energéticos) y en la pronunciación de mantras.
- El gusto puede recordarnos la importancia de nutrirnos con lo que nos da energía y paz. También podemos “sentir nuestro propio gusto”, humedeciendo nuestros labios, tragando saliva.
El OLFATO tiene una conexión muy especial con la memoria y las emociones, y en yoga esto puede ser una puerta poderosa para la introspección.
- Además de conectarnos con la respiración, elemento vital en la práctica, nos conecta con aromas naturales, con el olor del mat, de la sala. En los pranayamas ( ejercicios respiratorios), el olfato nos recuerda que el aire que entra es vida y que cada exhalación libera lo que ya no necesitamos.
- A nivel biológico, “el sentido del olfato está directamente vinculado con el sistema límbico, que es la parte del cerebro donde se procesan las emociones y los recuerdos. A diferencia de la vista o el oído, que pasan por filtros más “racionales” en la corteza cerebral, los aromas llegan casi sin intermediarios a esa zona emocional. Por eso, un aroma puede despertar de golpe un recuerdo nítido, incluso de la infancia, con toda la carga emocional que tuvo en su momento.” El sentido del olfato nos hace viajar en el tiempo sin pedirnos permiso y también puede traernos al presente con la misma intensidad.
El sentido de la VISTA en la práctica de yoga es mucho más profundo que simplemente “mirar”. Se convierte en una herramienta para enfocar la mente, equilibrar el cuerpo y, al mismo tiempo, abrir la percepción interna.
- En yoga, la vista puede ser externa —observando el alineamiento, el entorno— o interna, cuando cerramos los ojos y dirigimos la mirada hacia un drishti interior. Entrenar la vista a enfocarse, ya sea en un punto fijo o en un espacio interior, calma la mente y estabiliza el cuerpo. La practica de yoga transforma el sentido de la vista en visión.
Sentidos internos:
El sentido de la propocepción es la capacidad que tiene nuestro cuerpo para percibir y reconocer su propia posición, movimiento y orientación en el espacio, sin necesidad de mirar.
- Es un sentido que nos informa constantemente de donde están las partes de nuestro cuerpo y cómo se están moviendo .
- Podemos caminar sin mirarnos los pies gracias al sentido de la propiocepción.
El sentido de la interocepción es un sentido que nos permite percibir las sensaciones internas de nuestro cuerpo.
- A traves de este sentido podemos sentir los latidos del corazón, la sensación de hambre, sed, las ganas de ir al baño, es un sentido clave para la autoregulación emocional.
El sentido del equilibrio, gestionado por el oído interno. Este sentido nos permite caminar, pararnos, etc.
- Este sentido en la práctica de asanas se vuelve protagonista.
El sentido de la termocepción es el sentido que capta las diferentes temperaturas internas y externas. Cuando tenemos frio/calor.
En la práctica de yoga los sentidos no se aíslan, se integran, se refinan, y nos enseñan a habitar el momento presente en su totalidad. No es la intención "apagarlos" sino de volverlos puentes hacia la conciencia.
Durante este mes viajamos por nuestros sentidos, recordándonos en cada encuentro que la vida sucede aquí y ahora.
Con todo mi cariño
Pía